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Netflix Series | 26/03/2019

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The Haunting of Hill House, renovada para una segunda temporada

The Haunting of Hill House, renovada para una segunda temporada

Norma
  • Publicado el 24/02/2019

The Haunting of Hill House es una de las series originales de Netflix con más suceso y mejor elaboradas. Cuenta con la total aprobación del público y de la crítica y para alegría de todos, desde la Plataforma de streaming anunciaron que habrá una segunda temporada.

El teaser en donde se anuncia esta “buena nueva” nos permite descubrir los primeros detalles de la temporada 2. Como confirmó “Deadline”, se llamará The Haunting of Bly Manor y está inspirada en el relato de terror y fantasía “Otra vuelta de tuerca” (“The Turn of the Screw”) del escritor estadounidense Henry James.

La segunda temporada llegará a Netflix en el 2020, siempre de la mano de Mike Flanagan pero los miembros de la familia Crane no volverán, así lo confirmó el mismo director.

Recordemos de qué trataba la primera temporada viendo la sinopsis oficial de la misma:

“The Haunting of Hill House es una moderna interpretación de la novela homónima de Shirley Jackson.

La serie cuenta la historia de un grupo de hermanos que transcurrieron su infancia dentro de aquella casa que se volvió la más famosa casa infestada del lugar.

Los protagonistas, adultos en la actualidad, se encuentran forzosamente juntos en un momento trágico y están obligados a afrontar los fantasmas del propio pasado; algunos escondidos dentro de la mente, mientras otros podrían estar acechando en las tinieblas de Hill House”.

La otra vuelta de tuerca de Henry James

Este libro, publicado en 1898, cuenta con un muy interesante prefacio en donde el autor, entre otras cosas, expresa:

“Me dije: únicamente debes conseguir que la visión del mal que el lector tiene en general sea lo bastante intensa —y eso ya es un trabajo interesante—, y su propia experiencia, su propia imaginación, su propia empatía (con los niños) y el horror (ante sus falsos amigos) le proporcionarán los suficientes detalles. Oblígale a que imagine el mal, haz que piense en él por sí mismo, y quedarás liberado de detalles inconsistentes. Me esforcé mucho —desde luego, se requerían grandes esfuerzos— para aplicar este artificio, y con mayor éxito del que jamás habría esperado. Y algunas de las pruebas de este éxito resultan a la vez bastante curiosas, debo añadir, incluso las más convincentes”.

En el libro ‘Introducción a la literatura inglesa’ de Jorge Luis Borges, el escritor argentino nos dice de Henry James:

Nació en Nueva York, de una familia adinerada e intelectual; uno de sus hermanos fue William James, el famoso psicólogo. Fue amigo de Turguenief, de Flaubert, de los Goncourt, de Wells y de Kipling. Viajó por Europa y acabó por establecerse en Inglaterra. Un año antes de su muerte se hizo ciudadano inglés.

Uno de sus primeros temas fue el del americano en Europa; lo creía moralmente superior a los europeos y menos complejo. En 1877 publicó la novela ‘El americano’; en el capítulo final, el protagonista renuncia a una venganza, no por razones de perdón o de piedad, sino porque siente que este acto sería un vínculo más que lo ataría a quienes lo injuriaron. Otra novela, ‘Lo que supo Maisie’, insinúa una historia atroz, a través de la inocente ignorancia de una niña, que la narra sin entenderla. Sus cuentos son voluntariamente ambiguos; el más divulgado de todos, ‘Otra vuelta de tuerca’, admite, por lo menos, dos interpretaciones. Mucho se ha discutido sobre él; nadie ha querido comprender que James, al escribirlo, buscó esas distintas interpretaciones sin comprometerse con ninguna. Su último relato, ‘El sentido del pasado’, quedó inconcluso; James, bajo la sugestión de ‘La máquina del tiempo’ de Wells, describe la aventura de un joven americano que a fuerza de meditación y de soledad vuelve al siglo XVIII y acaba por descubrir que, de igual modo que era un forastero en el presente, lo es en el pasado. Así debió de haber sido la vida de Henry James; aislamiento y lejanía. Todos los hombres de letras veían en él a un maestro; nadie leía sus libros. Es significativo que en un cuento suyo, ‘El gran lugar bueno’, el paraíso esté representado como un sanatorio de lujo. Vivió sin esperanza, pero creyó con toda razón en la importancia y sutileza de su obra, que abarca más de treinta volúmenes”.

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