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Fantasía (1940), una película adelantada a su época

Fantasía (1940), una película adelantada a su época

Martín
  • On 30/05/2017
  • http://iosmac.es

Hay productos que son avanzados respecto a su época. Obras que necesitan una perspectiva distinta a la del mismo tiempo en el que se realizan. Y justamente este tipo de obras son las que a posteriori se aprecian todavía con más vigor.

Cuando Walt Disney pensó en Fantasía lo hizo viéndola como una obra en constante desarrollo, modular, a la cual se le podrían ir agregando con el paso de los años más capítulos de manera de acrecentarla y hacerla más completa. Claro que a veces, como mencionamos antes, se corre cuando el resto camina y una película que por el concepto, la brillante realización, los avances que supuso, debía ser un éxito rotundo, finalmente fracasó en taquilla.

 

Cómo se ideó Fantasía

Vayamos a la génesis del proyecto: era el año 1938 y luego del estrepitoso éxito de crítica y público que supuso Blancanieves y los siete enanitos, Disney notó que su personaje más famoso, Mickey Mouse, estaba perdiendo popularidad. Es por eso que pensó en que se transformara en el personaje principal de un corto formando parte de lo que se conoce como las Sinfonías tontas (Silly Symphonies) y que estuviese basado en “El aprendiz de brujo”, un poema sinfónico que el compositor francés Paul Dukas compusiera en 1897 y basado en la balada homónima que el alemán Johan Wolfgang von Goethe escribiese unos 100 años antes. El problema para Disney se generó porque se comenzó a elevar el presupuesto del corto más allá de cualquier tipo de ganancia para la empresa.

Por otro lado, el mismo Walt Disney ya había hablado del proyecto con el maestro Leopold Stokowski, director de la Orquesta de Filadelfia, y decidió transformarlo en uno muchísimo más ambicioso compuesto por ocho partes de las cuales siete fueron justamente interpretadas por la orquesta dirigida por Stokowski.

 

Fantasound

Fantasía es un musical y Disney decidió que se tenía que escuchar en el cine como nunca antes se había escuchado nada similar. Es por eso que creó Fantasound, un sistema innovador de grabación estereofónico que permitió a Fantasía ser la primera película en la historia en contar con sonido multicanal, que es la base del audio envolvente con el que contamos hoy en día en nuestros equipos hogareños. El problema fue que las salas de cine no estaban equipadas para poder reproducir este sonido por lo que la misma Disney se tuvo que hacer cargo de predisponer en cada cine los instrumentos necesarios para poder aprovechar estas ventajas tecnológicas. Esto, obviamente, supuso que los costos se elevaran.

 

Su estreno fue un fracaso

Una vez estrenada, el poco suceso que tuvo Fantasía se debió a que el público acostumbrado a los cortos y a las dos precedentes películas de Disney: Blancanieves y los siete enanitos (1937) y Pinocho (1940), no llegó a comprenderla. Si a eso le sumamos que en Europa ya había estallado la Segunda Guerra Mundial y por ende los europeos estaban pensando en otras cosas, el resultado difícilmente podía ser distinto. Los mismos directivos de la RKO, que en ese momento distribuía las películas de Disney, no comprendieron el producto y lo catalogaron de musical dirigido para amantes del arte y no para la familia.

Si bien la película no fue apreciada en un primer momento por el público general, parte de la crítica la consideró como lo que es: una obra maestra (no solo de la animación). La cuestión es que con el pasar de los años y la consiguiente evolución del cine y del público que lo sigue, Fantasía se fue reacomodando llegando al lugar que realmente merece en la historia de este arte.

 

La película

Fantasía, entonces, está dividida en 7 capítulos y un intervalo, cada uno con una historia distinta desarrollada a partir de su gloriosa música.

El primero en base a la Toccata y Fuga en Re menor de Johann Sebastian Bach, este segmento está acompañado de imágenes abstractas que juegan con la música del genial compositor alemán.

La segunda parte está extraída de El cascanueces de Piotr Chaikovski. Son diferentes partes del ballet del compositor ruso. El concepto de esta pieza es la de ver el paso de las cuatro estaciones, con elementos naturales y el llamado a personajes imaginarios como hadas y elfos. La idea de estas pequeñas hadas depositando las gotas de rocío o escarcha es extraordinaria. Además, los dibujantes de Disney han jugado con los claroscuros como en la fracción dedicada a la danza rusa (creada con cardos y orquídeas campesinas). En conjunto son 6 fracciones que juntas forman, tal vez, el episodio más logrado de todo el film.

En la tercera parte llega finalmente Mickey Mouse y El aprendiz de brujo, como ya dije, extraído del poema sinfónico de Paul Dukas a partir de la balada de Goethe. Hay un par de peculiaridades en esta pieza en la que el ratón más famoso va a tener una dura lucha con un conjunto de escobas a las que él mismo había dado vida utilizando la magia del brujo. Nos vamos a encontrar por primera vez con el Mickey moderno, en este intento de Disney por actualizar al personaje (y que dio resultado, por otro lado). La otra es que el brujo está basado en el propio Walt Disney, de hecho su nombre es Yen Sid (Disney escrito al revés).

En la cuarta parte, inspirada en La consagración de la primavera de Igor Stravinski, se nos muestra el nacimiento de la Tierra y el desarrollo de las primeras especies hasta la extinción de los dinosaurios. Stravinski que era el único autor de la música utilizada en la película que vivía fue contactado por Disney para solicitar la utilización de su material. El compositor se ofreció para escribir más música para la ocasión, cosa que Walt rechazó provocando una enemistad entre ambos.

La quinta parte está dedicada a la sexta sinfonía de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía Pastoral es presentada en el ámbito de la mitología griega, veremos a diversos dioses y personajes mitológicos como el mismo Zeus, Vulcano, Helios, Diana, Baco y Pegaso. También centauros y unos pequeños ángeles alados. Hay un dato curioso respecto a esta secuencia y es que la versión que nos llega hoy está cortada porque había una toma, considerada racista, en la que las centauras son asistidas por pequeñas centauras con rasgos africanos. Para el reestreno de la película en la década del ‘60 esa sección fue eliminada.

La sexta parte es la Danza de las horas de Amilcare Ponchielli (de la ópera La Gioconda), este ballet en la versión de Disney lo bailan avestruces, hipopótamos, elefantes y cocodrilos. Una de las escenas más divertidas donde vemos el arte y la imaginación de los animadores en su máxima plenitud.

En la octava parte se mezclan dos obras: Una noche en el Monte Calvo de Modest Mussorgski y el famoso Ave María de Franz Schubert, donde se combinan los ancestrales temores a la noche con la vuelta a la vida que supone la aparición de los primeros rayos de luz por la mañana. Aquí también los artistas de Disney trabajaron de manera notable jugando con sombras y luces, especialmente en el demonio que domina el Monte Calvo: Chernabog.

En definitiva, una obra en la que se combinan dos artes maravillosos: la música y la animación para transportarnos hacia el Paraíso. Una maravilla de película que vivirá por siempre como la obra maestra que es.

 

Fantasía 2000

En el año 1999 Disney produjo, a casi sesenta años de la obra original, una segunda parte llamada Fantasía 2000, para que como quería el mismo Walt, se uniese a la primera formando una sola obra. El concepto de esta segunda parte está duplicado respecto a la original de 1940. Se pueden encontrar en los capítulos que la componen su contraparte en la versión original. La excepción es Rapsodia en azul (Raphsody in Blue) de George Gershwin que además es la mejor pieza de esta segunda parte.

El concepto de la representación moderna de los tópicos elegidos para la obra original no está mal, aunque hubiese preferido obras adaptadas a nuestros tiempos, tal vez reflejando la evolución musical dada en 60 años (si bien Fantasía se remite a obras musicales de la época barroca, clásica y romántica).

Tanto Fantasía como Fantasía 2000 son dos películas imprescindibles para todos los públicos que hoy sí las pueden apreciar en todo su esplendor. Están disponibles en Netflix de Estados Unidos con audio y subtítulos en español.

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